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TEXTOS 

Las  ellas de Antígona

 

Yo soy Antígona. La desenterradora de las almas muertas, la que despertó del oráculo maldito. Soy la hija de la conciencia. La ley no me acalla. Soy la que vio la ceguera de los parlamentos olvidados. 

En los campos de estiércol, yo encuentro la luz. El camino de un silencio. Un silencio gritado que se dibuja presente. Yo no puedo callar. No temo a la muerte. La muerte es solo el fin predicho de los escondido, de lo no dicho, de lo redicho, de lo repetido de lo no permitido. La muerte es el fin de lo predicho. 

En mi corazón, están todas. Aunque no quiera, la memoria de su presencia me da alas para el parlamento. 

 

Y aquí estoy en este patio vacío, yermo, donde el pueblo se esconde en las aceras, donde las mujeres miran hacia otro lado, donde todo parece tener un sentido. Y no lo tiene. Ya no. Lo perdió hace mucho tiempo. Yo desentierro ese sentido y me entrego al vacío, sabiendo que mi eco mismo me recoge. Y entre las entrañas de la tierra, gritaran las voces sentidas, recorrerán los sonidos presos por el miedo. Yo no tengo miedo. Ya no. Yo tengo ganas. Yo no tengo miedo. Yo tengo agallas, Yo no tengo miedo. Yo tengo alas. Yo no tengo miedo. Yo tengo palabras. Yo no tengo miedo, De insometerme,de insoportar, de inadmitir, de inaguantar, de no rogar, para que asomen, para que sumen, para que sean, para que ya no sobren. Ellas todas ellas. Las ellas que llevo dentro. 

 

Y me enfrento al séquito de muertos dormidos. Y las despierto. Y no estoy sola. O sí. Sola con mis pensamientos. Pero no sola. Están ellas. Yo nombro las innumerables, descubro sus recuerdos. Y en mi toman cuerpo. Yo soy todas. Todas esas mujeres muertas. Yo las desentierro. Yo. Vivo en el destierro. 

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"Mi cabeza bulle de imágenes y yo bailo con ellas"

Directora, escritora, creadora.

Cuando era niña, mi madre ojeaba los libros de arte mientras mi padre me hablaba de los astros. Así era mi casa. Renacentista. Escribíamos obras de teatro, cantábamos, bailábamos, recitábamos poesía, y de algún modo yo soy todo eso. 

Creé la compañía Damas de la Historia en la que escribía y dirijía obras y rutas teatrales. "Las tres culturas" "Las andanzas del Quijote y Sancho Panza" "El Madrid de las letras las musas" "La Ruta Hermética"o "Nocturno de la Reina".

Formé parte del Colectivo K27 que surgió de un taller de creación con el objetivo de crear una propuesta colectiva desde la experimentación y la exploración del cuerpo en el espacio a partir de textos, ideas y materiales . 

Recientemente he escrito y co-escrito  varias obras de microteatro, "Próximo Paciente", "Ultima oportunidad para estar guapo" ,cuentos y poesía. 

En la actualidad formo parte de un grupo de actores creadores, escribimos, dirigimos, actuamos y creamos nuestras propias historias, llamado #actoresenmovimiento. Estamos preparando una serie web.

Hace poco aprendí que en la vida no cambian las respuestas, sino las preguntas y eso es lo que te da la libertad. Así que yo, sigo preguntando... 

 

 

 

Te miré mientras dormías

Te miré mientras dormías

Te miré mientras dormías...,
grité en la cueva de mis sentidos,
busqué la luz amanecida de tu eco en el silencio,
me arrastré por el abismo de tus ojos enfermizos,
tratando de encontrar un motivo... que escondieran aquellos parpados cansinos,
aquellas manos relajadas que me rompían...
Sentí el olor a noche y a alcohol aún presente en el ambiente,
el mismo que acompaña mi soledad, cuando velo mientras tú duermes.
Palpé el dolor de mi piel ajada,
sentí como mis entrañas, buscaban un hueco para gritar,
en el silencio de tu descanso.
Me arrastré hasta la puerta, pero el exterior se me antojaba lejano y vacío...
Me miré sin ganas, me lloré sin ira, te lloré sin fuerzas...y descansé escondida dentro de mí. Mi piel fría y ajada me dolía, mi estómago vacío desde hace días me gritaba,
mi impulso de abandonarte no encontraba respuesta, ni fuerzas...
Traté de levantarme del suelo donde tú...,
traté de recoger mis pedazos repartidos por la habitación...,
traté de recomponerme de mi vergüenza, de buscar un yo no tengo la culpa...
Pero en ese silencio maldito que me apresaba, permanecer a tu lado me calmaba.
Me sentí sola, muy sola, con una soledad seca, asfixiante...,
me sentí sucia, me sentí yerma,
me dolía todo.
Solo pude permanecer ahí... en ese rincón maldito,
en ese pedazo de hiel que me rodeaba, escondida del mundo y de mí...
Te miré mientras dormías...
Me miré sin ganas, me lloré sin ira, te lloré sin fuerzas...y descansé escondida dentro de mí.

VIAJE A LA NOCHE

 

A mi Lore...

Interior. Parece de noche. Todo está oscuro. Ya no suena el motor, ni nada. Abro los ojos. Estoy sentada, pero ya no nos estamos moviendo. Suspiro. Ella también está ahí. Siento alivio al verla y miedo al reconocer donde estoy. No recuerdo nada más.

Un señor mayor se acerca, se sorprende mucho al verme, es la edad de la inconsciencia, pienso. Solo intuyo, y veo. El señor nos mira a las dos, somos tan pequeñas que los pies no nos llegan al suelo pero nos sentimos grandes.

Siempre ha sido así, cuando estamos juntas somos grandes.

Permanecemos de la mano, encogidas, perdidas en ese asiento. El señor nos mira y se acerca. Algo ve, no sé qué, pero se va. Silencio de nuevo y miedo, y calma.

Desde aquella guardería, me acompaña la misma calma cuando está ella.

De pronto nos movemos, se hace de día. De día. La luz me tranquiliza. Todo vuelve a la normalidad. Cojo su mano y pienso, ya está arreglado. No reconozco el camino, pero hay un sabor familiar.

Poco a poco vuelven las risas, los juegos, ya no nos preocupa donde conduce este viaje, lo vivimos sin darle más importancia. Somos niñas.

El autobús se para de nuevo. Y por fin, aparece, ella, mi ella. Me coge en brazos, respiro, y entonces, solo entonces, rompo a llorar como una magdalena, como las que hacía mi abuela, como las de Proust... como esas mañanas que no logro borrar, como esas lágrimas que ella nunca muestra.

Que día tan largo, pienso, desde el dolor de tripa que me acompañó tras el vaso con galletas. Desde que me subí a ese autobús con tanto miedo como curiosidad.

Hemos llegado. El día toca a su fin y con él nuestra aventura y el miedo y la ilusión.

Un recuerdo que se grabó para siempre, donde tal vez esta adulta escribiente juega a mezclar ficción y realidad, donde tal vez muchas cosas tengan sentido o tal vez ahora lo pierdan. Ese día agridulce se grabó para siempre en mi pequeña retina. Dos niñas en las cocheras, dos niñas de cuatro años.

Ese día el primero. Esa madre, ausente. El día de mí primera clase en el colegio que ahora inevitablemente recuerdo, aunque a veces juegue a olvidar...

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La Ventana



Es una lugar, pequeño, rectangular normalmente, a veces circular…

Es un lugar donde nos asomamos…

Es un lugar muy antiguo…

En el s I DC ya había ventanas…

En las iglesias permitían la entrada de luz…

En las fortalezas observar al enemigo…

Otras veces eran las armas las que asomaban…

En la edad media estaban hechas de cuernos de animales…

Después evolucionaron…

Hoy… 

...hay miles de tipos de ventanas.

Ventana viene del latin “ventus”, que significa Viento.

Es un lugar mágico.

Es un lugar retratado…

Es un lugar que comunica nuestro mundo con el exterior…

Es nuestro refugio, ahora, más que nunca…

Nos asomamos y todo vuelve a su sitio…

De niña tenía una ventana enorme…

Pintaba frente a la ventana…

Observaba Bilbao crecer…

Escribía…

Soñaba que me lanzaba por ella y volaba..

Y cuando tenia miedo me calmaba…

Una ventana a once pisos de altura…

Me hacía sentir poderosa…

Mi ventana.

Hoy mi ventana es Madrid…

El sol entra por ella, y riega mi habitación de ideas…

No sé vivir sin ventanas..

No tengo vecinos enfrente…

Pocos aplauden, ninguno canta, y nadie baile en balcones que no tenemos

Pero tengo el sol y la tengo a ella…

rectángularizandome el mundo…

Y desde ahí me parece viajar por la vida…

Y me hace sentir que pertenezco a mi ciudad, la de ahora. 

Día 23 de confinamiento,

Un día más en mi ventana…




 

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